
Después
de varios problemas con el dinero, las fechas y el hotel de alojamiento,
por fin el domingo 7 de febrero salimos 29 chicos de la puerta del
colegio dirección Jaca (Huesca) para disfrutar de una semana blanca. El
viaje comenzó con una película sobre lecciones de esquí y los aludes.
Realizamos una parada a medio camino para comer, y allí nos encontramos
con los alumnos del instituto Comuneros de Castilla, a los que algunos
conocíamos. Y tras hora y media más de viaje llegamos al hotel y
repartimos las habitaciones. Nosotros estábamos en la cuarta planta, y
teníamos unos vecinos en la quinta, sexta y séptima de Valencia con los
que acabamos llevándonos bien. Las habitaciones estaban muy bien al
igual que el resto del hotel y todos los servicios.
El lunes
subimos a pista en Astún, media hora de viaje, y después de estar 40
minutos peleando para conseguir ponernos las botas subimos a pista donde
nuestros monitores nos esperaban y después de repartirnos en grupos
según el nivel de práctica que teníamos. Conseguimos ponernos los esquís
y empezar a deslizarnos colina a bajo. Unos mejor y otros peor pero
todos con ilusión de aprender o mejorar. Al final del día, todos
llegamos al hotel con ganas de descansar, y la mayoría hartos de las
botas. Aunque lamentamos la lesión de una compañera. Por la noche, nos
juntamos todos en una habitación para ver el Internado, que por suerte
Tomás y Miguel nos habían dejado quedarnos hasta que se acabara en otra
habitación.
El martes por la tarde, con la visita
de los príncipes a Jaca, decidimos ir a dar un paseo y realizar algunas
compras. Por la noche, las chicas preparamos una minifiesta en una de
las habitaciones en honor a Ana.
El miércoles fue el mejor día de todos
tanto meteorológicamente como de actividades ya que lució un sol
perfecto para esquiar y donde algunos atrevidos principiantes nos
arriesgamos a subir a pistas superiores y de mayor dificultad, aunque
casi todos se caían. La experiencia fue de lo más “excitante”. Por la
tarde unos cuantos, 7 contando con Miguel, el profesor que nos acompañó
junto con Tomás y a los que damos las gracias por acompañarnos, y el
chofer, que se portó de lo mejor, nos dirigimos a la pista de patinaje
de Jaca. Nos lo pasamos francamente bien riendo con las caídas de alguno
y las culotadas de otro y corriendo alrededor de la pista jugando un
comecocos…
El jueves fue la mayor aventura que
vivimos ya que por la noche había nevado muchísimo y las temperatura
cuando llegamos allí era de -15º pero como somos de Burgos no tuvimos
mucho frío aunque a alguno que otro se le congelo el pelo y el calzado y
que no pudimos esquiar debido a la fortísima ventisca que hubo durante
todo el día. Nos pasamos toda la mañana en la cafetería, con los
monitores, y alguanas afortunadas pudieron conocer al supuesto Águila
Roja. Por lo demás todo estuvo bien porque fuimos a al bolera por la
noche como “fiesta de despedida”.
El viernes directamente nos denegaron
el acceso a pista y muy resentidos volvimos a devolver los esquís y al
hotel a cambiarnos de ropa y preparar las maletas para volver a Burgos.
En el tiempo de espera, estuvimos jugando al billar, las cartas o
simplemente con los valencianos. El viaje de vuelta fue relajado, casi
todos íbamos dormidos, descansando pero ya echando de menos todo
aquello: las botas que hacían daño, los esquís, los monitores, los
valencianos, las partidas al billar...
Para todos nosotros ha sido una
experiencia que nunca pensamos, puesto que esta actividad no se hace
todos los años en el colegio. Y sólo agradecer al director, los tutores
y Tomás y Miguel por haberlo hecho posible.
Daniel Ausín y
Virginia Araguzo.
Desde la redacción
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